Un colectivo de la línea 111 chocó levemente con un camión de sodas al frenar bruscamente cuando un taxi dobló por Bulnes en la intersección con Paraguay para recoger a un pasajero. Según relataron los testigos a juegosdemediacnohe el conductor del colectivo tuvo que frenar abruptamente lo que causó que los pasajeros que viajaban parados cayeran al suelo. Seis adultos fueron traslados por SAME al hospital Fernández, y dos menores, con heridas leves, al Hospital de niños.
“Veníamos por Paraguay, junto con el colectivo. El taxi se cruzó y dobló y tuve que frenar de golpe. El colectivo apenas me tocó”, dijo a juegosdemediancohe, Marcelo Ferrari, conductor de la camioneta Ford 350 que trasportaba sodas.
Fuentes policiales confirmaron a este medio los sucesos. “Un camión de soda venía por Paraguay y se le cruza un taxi, por lo que frena rápido, y se produce un leve choque con el colectivo. En el frente del mismo se ve la marca”. Agregaron además que una señora se golpeó el rostro.
El conductor del colectivo dijo que efectivamente tuvo que frenar rápido porque la camioneta también freno abruptamente.
" Los hombres juzgan en general, más por los ojos que por las manos ya que todos ven pero pocos palpan: cada uno ve lo que pareces pero pocos palpan lo que eres y éstos no se atreven a enfrentar la opinión de muchos, que tienen además la autoridad del Estado para defenderlos", Nicólas Maquiavelo
miércoles, 25 de enero de 2012
domingo, 27 de noviembre de 2011
Los videojuegos, un sector en crecimiento pero sin mano de obra
La industria de los videojuegos en la Argentina crece a una velocidad vertiginosa, pero escasean los recursos humanos para abastecer al sector. Con sólo diez años de desarrollo en el país (el 85% de las empresas comenzó a operar después del 2001), tiene una facturación anual de 50 millones de dólares, lo que representa un aumento del 350% en los últimos dos años. Los datos surgen de un informe realizado por la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos de Argentina (ADVA).
“En el sector de videojuegos hay una oportunidad importante de crecimiento ya que es una industria muy joven y le falta mucho para llegar a un techo. Están apareciendo modelos nuevos de negocios, sobre todo en redes sociales, pero hay un problema bastante grande con la mano de obra. Ese es el talón de Aquiles”, dijo Enrique Avogrado, Director General de Comercio Exterior e Industrias Creativas de la Ciudad.
Actualmente, en la Argentina, 65 empresas desarrollan videojuegos y generan más de 2 mil empleos directos. El 95% de la producción nacional se destina al mercado externo, y los principales lugares son: Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y, en menor medida, el continente asiático. Los juegos en cuestión son los denominados Causal. “Se trata de los que no demandan gran cantidad de instrucciones y, por lo general, son jugados por lapsos breves”, explicó Mara Ares presidenta de Ares Rich Media, compañía de videojuegos creada en el 2008.
“Es mucho más redituable para las empresas producir para el exterior por el tipo de cambio. Son juegos simples. En nivel diseño de juegos y gráficos se alcanzó un nivel muy alto, pero los juegos de Internet no buscan eso. Son fáciles de jugar y básicos en cuanto a su diseño. No se basan tanto en el entretenimiento sino en la interacción con amigos. El objetivo del juego es la viralización [contenido colocado en la web que llega masivamente al público]”, dijo Juan Cruz Talco programador de Vostu hace un año.
Juan Cruz, de 29 años, antes de trabajar en videojuegos se dedicaba a arreglar computadoras. No estudió ninguna carrera universitaria, y fue aprendiendo, al igual que la mayoría, a través de la práctica. “Vi que me salía fácil el trabajo de programador de videojuegos y que había mucha demanda, y eso me motivó a insertarme en el sector”, contó. “Empecé a buscar, en el sector, un jueves trabajo y el lunes ya tenía cinco entrevistas. El martes tenía dos propuestas concretas, sin tener experiencia ni haber estudiado”.
Miguel Martín director ejecutivo de ADVA, dijo que “se requiere sectores especializados en cuanto a la producción y sobre todo diseño”. Agregó: “Falta formar más al Game Designers que es el que crea los personajes, el contexto y por eso es tan central; es como el director de una película”.
En Uruguay usar tarjeta es negocio
El jubilado Horacio Cforza está de vacaciones en el Uruguay desde hace una semana. Al igual que muchos argentinos pensó que no tendría inconvenientes para cambiar plata argentina por uruguaya e incluso por dólares a la cotización oficial argentina, pero se encontró con otra realidad.“Cambié plata en la casa de cambio Exprinter. Cada 100 pesos argentinos, te daban 330 uruguayos. En esa misma casa el dólar cotizaba 19.45 uruguayos”, dijo indignado. Si se hace la cuenta del valor del dólar (19.45 uruguayos) dividido el tipo de cambio argentino-uruguayo(3.30) da un valor de 5.89 pesos argentinos por cada dólar. Es decir, un 36% más caro que el cambio oficial argentino.
Ante tal situación el ingenio criollo encontró la forma de sortear el abuso de cambio. De tal forma la mayoría ha empezado a efectuar sus gastos con tarjeta de crédito ya que los cargos en dólares que aparecen en la liquidación mensual pueden ser cancelados en pesos en los bancos al cambio oficial.
En una recorrida de LN/UTDT por el microcentro porteño todos los bancos coincidieron en señalar que la persona tiene la opción de pagar el importe de dólares de la tarjeta de crédito en pesos a la cotización oficial del día. “Te llega el resumen de la tarjeta en la moneda que vos pagás: el de pesos y el de dólares. La gente puede pagar todo en pesos, inclusive lo que gastó en dólares. El cambio que toman es la cotización del día, que puede variar un centavo con respecto al que tomamos en el Galicia. Hoy el dólar cotiza 4.31, lo mismo que el cambio que toman Visa y Mástercard”, dijo Miriam Espotorno, contadora del Banco Galicia en la sucursal Central.
Juan Azconzabal psicólogo que se encuentra de vacaciones en el Este, también perdió con el cambio. Por un peso argentino le dieron 3.6 uruguayos. Pero pronto se dio cuenta que si utilizaba la tarjeta de crédito salía ampliamente favorecido. “Te matan con el cambio en Uruguay. La única opción que tenés es pagar con la tarjeta. Aunque no se puede evitar el uso de plata en su totalidad. Comprar un sándwich o cosas así lo tenés que hacer con uruguayos”, explicó.
En los restaurantes de Colonia y Punta del Este aceptan la moneda argentina en valores tan elevados como las casas de cambio. “Si pagás con uruguayos una comida en un restaurante medio al tipo de cambio te sale aproximadamente 250 pesos argentinos por persona. Si pagás con tarjeta de crédito te sale un 35% menos”, dijo la asidua visitante de Punta del Este Julieta Nocceti.
Desde Visa, la encarga de atención al cliente Mariana Morales, señaló que “efectivamente lo que se toma es el cambio del día y que va a seguir siendo así”.
Jazmín Perlino, oficial de cuentas del Banco HSBC ubicado en Florida y Perón, señaló: “Si una persona paga en tarjeta de crédito en el exterior gastos en dólares y pesos, le llegan ambos resúmenes. Puede pagar en pesos la cuenta de dólares y se toma el cambio del día: el de las tarjetas de crédito. El dólar está $4.30”.
Las historias se repiten con todos los consultados. Los recién llegados sufren el primer impacto apenas desembarcan en Colonia. No sólo por el encanto de la ciudad, sino que por el tipo de cambio deben pagar un litro de nafta súper a 10 pesos argentinos(33.60 uruguayos), o algo más en el caso de que utilicen Premium(35 pesos uruguayos).
martes, 1 de noviembre de 2011
El nuevo jefe del BCE, en la mira
La canciller alemana, Angela Merkel, miró de manera cómplice al presidente francés, Nicolas Sarkozy, y ambos sonrieron. Poco antes, un periodista les había preguntado si confiaban en el plan de ajuste de Italia. Esta escena ocurrida el domingo pasado en una rueda de prensa refleja la devaluada reputación del gobierno de Silvio Berlusconi que afecta incluso la imagen del también italiano Mario Draghi, quien asumirá hoy la conducción del Banco Central Europeo (BCE) en reemplazo del francés Jean- Claude Trichet y cuyas aptitudes han sido puestas en duda.
“La elección de Draghi encontró una fuerte resistencia de Berlín, que no aprobaba la idea de que el BCE fuese presidido por el director del Banco de Italia. Draghi necesita convencer a sus detractores y eso implica que no podrá establecer un rol más activo del BCE para afrontar la crisis. Necesita mostrar credibilidad en Frankfurt (sede del BCE)”, expresó Simone Bertoli, experto del Instituto Universitario Europeo. Para Draghi, de 63 años, el ser italiano significa una carga, en momentos en que su país atraviesa una delicada situación económica y está siendo presionado por sus socios europeos para que sanee sus cuentas públicas.
El analista del Centro Europeo de Política Janis A. Emmanouilidis coincidió en que existe el prejuicio de que el desempeño de Draghi se verá condicionado por su nacionalidad, sin embargo afirmó que “los que lo conocen bien dirían que es mucho más alemán que italiano”.
Previo a su elección, Draghi se esforzó por convencer a los alemanes de que controlará la inflación, principal función del BCE, y que para ello mantendrá o subirá las tasas de interés. Para España y la misma Italia estas no son buenas noticias porque afectará la recuperación de sus economías.
Sin embargo, Draghi anunció hace pocos días que también continuará con la política no convencional a que le valió duras críticas a su antecesor por estar fuera de lo establecido en la Carta Orgánica del BCE: la compra de bonos de los países con la situación económica más frágil (Grecia, Portugal e Irlanda).
Es que, como aclaró el especialista en economía internacional de la Universidad de San Andrés Roberto Bouzas, “a diferencia de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) que tiene dos objetivos de política, estabilidad de precios y pleno empleo, el BCE se encarga sólo de la primera”. Dicho de otro modo, la entidad monetaria europea no cuenta con las herramientas de su par norteamericana para asumir un rol más activo ante la crisis económica, en la que el papel del gobierno italiano ha sido cuestionado.
Este cuestionamiento se ha extendido a Draghi, que asumirá su nueva función como si las trompadas que hubo antes de ayer en el parlamento italiano, producto de las discusiones por los recortes económicos, también lo hubieran golpeado.
“La elección de Draghi encontró una fuerte resistencia de Berlín, que no aprobaba la idea de que el BCE fuese presidido por el director del Banco de Italia. Draghi necesita convencer a sus detractores y eso implica que no podrá establecer un rol más activo del BCE para afrontar la crisis. Necesita mostrar credibilidad en Frankfurt (sede del BCE)”, expresó Simone Bertoli, experto del Instituto Universitario Europeo. Para Draghi, de 63 años, el ser italiano significa una carga, en momentos en que su país atraviesa una delicada situación económica y está siendo presionado por sus socios europeos para que sanee sus cuentas públicas.
El analista del Centro Europeo de Política Janis A. Emmanouilidis coincidió en que existe el prejuicio de que el desempeño de Draghi se verá condicionado por su nacionalidad, sin embargo afirmó que “los que lo conocen bien dirían que es mucho más alemán que italiano”.
Previo a su elección, Draghi se esforzó por convencer a los alemanes de que controlará la inflación, principal función del BCE, y que para ello mantendrá o subirá las tasas de interés. Para España y la misma Italia estas no son buenas noticias porque afectará la recuperación de sus economías.
Sin embargo, Draghi anunció hace pocos días que también continuará con la política no convencional a que le valió duras críticas a su antecesor por estar fuera de lo establecido en la Carta Orgánica del BCE: la compra de bonos de los países con la situación económica más frágil (Grecia, Portugal e Irlanda).
Es que, como aclaró el especialista en economía internacional de la Universidad de San Andrés Roberto Bouzas, “a diferencia de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) que tiene dos objetivos de política, estabilidad de precios y pleno empleo, el BCE se encarga sólo de la primera”. Dicho de otro modo, la entidad monetaria europea no cuenta con las herramientas de su par norteamericana para asumir un rol más activo ante la crisis económica, en la que el papel del gobierno italiano ha sido cuestionado.
Este cuestionamiento se ha extendido a Draghi, que asumirá su nueva función como si las trompadas que hubo antes de ayer en el parlamento italiano, producto de las discusiones por los recortes económicos, también lo hubieran golpeado.
jueves, 22 de septiembre de 2011
El barrio chino abre su encanto a la cultura argentina
Por Diego Yañez, Pilar Assefh, Katherine Villavicencio Mora
“En los colegios, en todos lados nos decían que éramos una cultura misteriosa, nunca nadie sabía muy bien de nosotros. Estamos en el 2011, han pasado ya 30-35 años y existe una segunda generación de aquellos chinos que primero llegaron a la Argentina que estamos dando un paso para hacernos conocer un poco más”, explicó Carlos Lin, secretario de la Asociación Civil Barrio Chino de Belgrano e hijo de taiwaneses.
Elisa Zhang coincidió con él. Llegó a la Argentina hace 17 años y abrió el supermercado Ichiban en la calle Arribeños cuando casi no había negocios. “Queremos crecer con el apoyo de la gente del barrio, nos gusta cuando nos dicen algo para mejorar; si el Barrio Chino está lindo es bueno para todos, no sólo para los chinos”, dijo.
La comunidad oriental en la Argentina creció exponencialmente en los últimos diez años, aunque la primera ola inmigratoria se produjo en los 70’ cuando miles de taiwaneses llegaron buscando un refugio a la opresión china de Mao Tse Tung. En aquel momento se establecieron los primeros locales: el supermercado Casa China, el restaurante Todos Contentos y la Asociación de Taiwaneses, donde se proyectaban películas en su idioma. Años más tarde, en 2001, se produjo la segunda ola inmigratoria, esta vez proveniente de China continental y es a partir de entonces que el barrio comenzó a cobrar mayor vigor.
El panorama hoy es distinto al que Elisa encontró hace dos décadas. En el cuadrante conformado por las calles Arribeños, Mendoza, Montañeses y Olazábal se asientan aproximadamente 85 negocios entre restaurantes, bazares, boutiques, centros médicos y supermercados. Y, contrario a lo que popularmente se piensa, cuenta Lin, esta es una zona comercial porque la mayoría de los chinos vive en otros barrios.
Pese a sus distintos orígenes, en el barrio se mantiene una buena relación entre chinos, taiwaneses, japoneses y coreanos, afirma el japonés Ricardo Tacayama, dueño del restaurante Fujisan.
Ver Barrio Chino en un mapa ampliado
La idea de la integración de la comunidad asiática cobra cada vez más fuerza por el impulso de los dueños de negocios y de las asociaciones Barrio Chino de Buenos Aires, Barrio Chino de Belgrano y Cultural Chino-Argentino. Uno de los pasos en este camino es que el Barrio Chino sea declarado de interés cultural por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y, para que esto sea posible, el Ministerio de Cultura de la Ciudad exige que se organicen al menos cuatro eventos públicos por año en la zona.
El comienzo de la apertura de la comunidad también se evidencia en las redes sociales, donde ya tienen presencia en facebook y twitter, utilizadas para difundir sus actividades.
Un lugar obligado para los chefs
Aunque no exista una declaración formal, desde hace por lo menos una década el barrio genera interés por su gran variedad gastronómica que incluye especias exóticas, productos de mar frescos y alimentos típicamente chinos.
“La zona se convirtió en un lugar obligado de compras de los chefs que incursionaron en comida gourmet y fusión orientales”, dijo la chef especializada en comida oriental de la Asociación Chino-Argentina, Michelle Clement, en una recorrida con LN/UTDT por los supermercados del barrio. En sus góndolas es posible encontrar hongos deshidratados, huevos de cien años, huevos de pato salado, vino de arroz y pasta de camarón, entre otros productos que en los demás barrios no es usual encontrar.
La comida del Barrio Chino se ha adaptado a los gustos occidentales y los platos más pedidos son el Chau Fan (arroz salteado) y el Chow Mein (fideos salteados con pollo y almendras). Diego David Chen, encargado del restaurante China Rose, dijo que “la gente por lo general no se anima a platos más exóticos como las ranas, patos y anguilas”.
El primer paso está dado. “Se entendió que había un interés muy grande por conocernos desde la sociedad local y puertas adentro los mismos chinos y taiwaneses se dieron cuenta; todavía estamos muy jóvenes como inmigración, y recién esta segunda generación puede llegar a ver el correlato donde los acá y allá son los mismo, pero todavía no está afianzado”, concluyó Lin.
En sus calles se escuchan voces de idiomas tan diversos como contrastantes y en sus bazares, restaurantes y supermercados se encuentran productos exóticos provenientes de distintos lugares del mundo. El Barrio Chino de Buenos Aires encierra muchos encantos. Ingresar por el arco ubicado en Juramento y Arribeños es introducirse en un contexto distinto al cotidiano, en el que confluyen las culturas asiáticas con la argentina.
Comenzó siendo un espacio de encuentro para los inmigrantes orientales en la ciudad y no fue pensando como un lugar de atracción turística, principalmente porque ninguno de ellos (chinos, taiwaneses, japoneses y coreanos) hablaba bien el español. Pero los colores propios de esta comunidad, su cultura milenaria, sus costumbres y tradiciones emergieron hasta acaparar la atención de argentinos y extranjeros, como ocurrió en otras ciudades del mundo.
“En los colegios, en todos lados nos decían que éramos una cultura misteriosa, nunca nadie sabía muy bien de nosotros. Estamos en el 2011, han pasado ya 30-35 años y existe una segunda generación de aquellos chinos que primero llegaron a la Argentina que estamos dando un paso para hacernos conocer un poco más”, explicó Carlos Lin, secretario de la Asociación Civil Barrio Chino de Belgrano e hijo de taiwaneses.
Elisa Zhang coincidió con él. Llegó a la Argentina hace 17 años y abrió el supermercado Ichiban en la calle Arribeños cuando casi no había negocios. “Queremos crecer con el apoyo de la gente del barrio, nos gusta cuando nos dicen algo para mejorar; si el Barrio Chino está lindo es bueno para todos, no sólo para los chinos”, dijo.
La comunidad oriental en la Argentina creció exponencialmente en los últimos diez años, aunque la primera ola inmigratoria se produjo en los 70’ cuando miles de taiwaneses llegaron buscando un refugio a la opresión china de Mao Tse Tung. En aquel momento se establecieron los primeros locales: el supermercado Casa China, el restaurante Todos Contentos y la Asociación de Taiwaneses, donde se proyectaban películas en su idioma. Años más tarde, en 2001, se produjo la segunda ola inmigratoria, esta vez proveniente de China continental y es a partir de entonces que el barrio comenzó a cobrar mayor vigor.
El panorama hoy es distinto al que Elisa encontró hace dos décadas. En el cuadrante conformado por las calles Arribeños, Mendoza, Montañeses y Olazábal se asientan aproximadamente 85 negocios entre restaurantes, bazares, boutiques, centros médicos y supermercados. Y, contrario a lo que popularmente se piensa, cuenta Lin, esta es una zona comercial porque la mayoría de los chinos vive en otros barrios.
Pese a sus distintos orígenes, en el barrio se mantiene una buena relación entre chinos, taiwaneses, japoneses y coreanos, afirma el japonés Ricardo Tacayama, dueño del restaurante Fujisan.
Ver Barrio Chino en un mapa ampliado
Sitio de interés
La idea de la integración de la comunidad asiática cobra cada vez más fuerza por el impulso de los dueños de negocios y de las asociaciones Barrio Chino de Buenos Aires, Barrio Chino de Belgrano y Cultural Chino-Argentino. Uno de los pasos en este camino es que el Barrio Chino sea declarado de interés cultural por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y, para que esto sea posible, el Ministerio de Cultura de la Ciudad exige que se organicen al menos cuatro eventos públicos por año en la zona.
Tradicionalmente, el barrio sólo abría sus puertas para festejar el Año Nuevo Chino. El Festival de la Luna, celebrado el pasado domingo, es el segundo evento que se trae a la Argentina y será seguido por el Festival nocturno del Dragón el año próximo.
El comienzo de la apertura de la comunidad también se evidencia en las redes sociales, donde ya tienen presencia en facebook y twitter, utilizadas para difundir sus actividades.
Un lugar obligado para los chefs
Aunque no exista una declaración formal, desde hace por lo menos una década el barrio genera interés por su gran variedad gastronómica que incluye especias exóticas, productos de mar frescos y alimentos típicamente chinos.
“La zona se convirtió en un lugar obligado de compras de los chefs que incursionaron en comida gourmet y fusión orientales”, dijo la chef especializada en comida oriental de la Asociación Chino-Argentina, Michelle Clement, en una recorrida con LN/UTDT por los supermercados del barrio. En sus góndolas es posible encontrar hongos deshidratados, huevos de cien años, huevos de pato salado, vino de arroz y pasta de camarón, entre otros productos que en los demás barrios no es usual encontrar.
La comida del Barrio Chino se ha adaptado a los gustos occidentales y los platos más pedidos son el Chau Fan (arroz salteado) y el Chow Mein (fideos salteados con pollo y almendras). Diego David Chen, encargado del restaurante China Rose, dijo que “la gente por lo general no se anima a platos más exóticos como las ranas, patos y anguilas”.
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